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El oro es uno de los metales más preciados del mundo. No solo destaca por su belleza y elegancia atemporal, sino también por su increíble durabilidad. Sin embargo, el uso diario, el contacto con locciones, perfumes, el sudor y los agentes externos pueden opacar su brillo natural.
En San Miguel Joyería, queremos que tus piezas favoritas te acompañen toda la vida luciendo impecables. Por eso, hemos preparado esta guía completa con los mejores consejos sobre cómo cuidar el oro desde casa, y te contamos cómo podemos ayudarte profesionalmente cuando tus joyas necesiten un cuidado especializado.
¿Por qué el oro pierde su brillo natural?
Aunque el oro puro (24 quilates) no se oxida ni se corroe, la gran mayoría de la joyería fina está hecha de aleaciones (oro de 18K o 14K) para garantizar la resistencia necesaria en el uso cotidiano. Esto significa que metales como la plata, el cobre o el zinc están presentes en la pieza, los cuales sí pueden reaccionar ante ciertos elementos:
Productos cosméticos: Perfumes, cremas, aceites corporales y bloqueadores solares dejan una película grasa que apaga el brillo del oro y acumula suciedad en las gemas.
Quimicos de limpieza: El cloro de las piscinas o los productos de limpieza del hogar pueden debilitar las aleaciones y dañar la estructura o el engaste de las piedras preciosas.
El PH de la piel: En ocasiones, la acidez natural de la piel puede alterar ligeramente el acabado superficial de ciertas piezas si no se les da un mantenimiento adecuado.
Pasos sencillos para limpiar tus joyas de oro en casa
Si tus joyas solo necesitan recuperar un poco de luz, puedes realizar una limpieza suave en casa siguiendo estos pasos:
Prepara una solución tibia: En un recipiente pequeño, mezcla agua tibia con unas pocas gotas de jabón líquido suave (ph neutro). Evita usar detergentes agresivos.
Remoja las piezas: Sumerge tus joyas de oro durante unos 10 a 15 minutos para aflojar la suciedad acumulada y los residuos de grasa.
Cepilla con extrema delicadeza: Utiliza un cepillo de dientes de cerdas ultra suaves para limpiar las zonas difíciles, los rincones y la parte posterior de las piedras preciosas donde suele acumularse más residuo.
Enjuaga con agua tibia: Pasa las piezas por agua corriente tibia para retirar cualquier rastro de jabón. Asegúrate de tapar el desagüe del lavabo antes de hacerlo por seguridad.
Seca con un paño suave: Utiliza un paño de microfibra limpio y seco para secarlas por completo antes de guardarlas.
Precaución: Si tus joyas tienen piedras preciosas delicadas (como esmeraldas, ópalos o perlas) o están ensambladas con pegamentos especiales, evita sumergirlas en agua caliente o cepillarlas con fuerza. En esos casos, lo ideal es acudir a profesionales.
A veces, el cuidado en casa no es suficiente. El paso del tiempo, los golpes accidentales o el uso continuado pueden generar rayones profundos, debilitar las garras que sostienen las piedras o fracturar piezas delicadas.
En San Miguel Joyería, no solo creamos y curamos nuestro catálogo, sino que también realizamos limpiezas profundas y restauraciones expertas a piezas que se hayan dañado por el deterioro.
¿Tienes dudas sobre la pureza de una pieza heredada o quieres tener la absoluta certeza del valor de tu inversión? En San Miguel Joyería sabemos que la tranquilidad y la confianza son lo más importante cuando se trata de piezas de alto valor sentimental y económico.
Por eso, además de nuestros servicios de mantenimiento, podemos hacerte certificar tu joya como oro garantizado.
A través de rigurosas pruebas de laboratorio y análisis especializados, evaluamos los quilates y la autenticidad del metal, entregándote un certificado oficial de garantía que avala la calidad y pureza de tu joya. Ya sea para tu propia tranquilidad, para seguros o para respaldar su valor en el mercado, deja que nuestros expertos certifiquen el verdadero valor de lo que llevas puesto.